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EL CALABACIN y MANERAS DE DISFRUTARLO

Rafael Gómez y Blasco y Pedro Caro Chanclón. Una Locura Llamada Cocina.

Entre los muchos alimentos nuevos que trajeron los españoles de América, encontramos el calabacín, una hortaliza que no vino solo para quedarse sino para extenderse por el resto del mundo, y sus razones debe tener.

Descubramos por qué:

El Curcubita pepo, o calabacín, de la familia de las curcubitaceas, presenta numerosas variedades, aunque la más extendida en Europa es la tipo zucchini, que a su vez puede presentarse con diversos colores, del amarillo al negro, pasando por el verde.

Es una hortaliza principalmente de verano, que se recolecta sin haber terminado su crecimiento para que su carne sea más tierna. Suelen medir unos 20 cm y pesar unos 200-300g (2-3 raciones).

Composición nutricional.

  Aunque pertenece a la misma familia de la calabaza, el melón, la sandia o el pepino, sus propiedades nutritivas son muy particulares: el 94% es agua, y en ese 6% que queda encontramos hidratos de carbono y proteínas casi en la misma proporción, algo de fibra y apenas grasa. ¿En que se traduce esto? En menos de 50 kcal de media para un calabacín de tamaño normal, ideal para cualquier dieta de adelgazamiento.

Ahora bien, aún contiene más sorpresas: folatos, vitamina C, vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6) y carotenoides. Y en lo que a minerales se refiere, encontramos potasio, y algo menos de hierro, fósforo y magnesio.

¿Y todo esto en que nos beneficia?

Control del peso:

Como ya hemos comentado, por ser un alimento tan bajo en calorías, por su gran cantidad de agua y por su fibra, es ideal para las dietas de adelgazamiento. Por comparar, tiene la mitad de Kcal que la berenjena o la coliflor. Además, según su preparación, se pueden comer raciones grandes, más saciantes, sin aportar apenas calorías.

Colesterol e Hipertensión:

Para personas con estos factores de riesgo cardiovascular, el calabacín aporta su granito de arena en forma de fibra alimentario que facilita el control en la absorción del colesterol.

En el caso de la hipertensión, la ausencia casi total de sodio, y sus niveles de potasio y  magnesio son beneficiosos para su control. Además, la vitamina C, junto con el agua y la fibra, contribuye como antioxidante en la prevención de la placa de ateroma.

La próstata:

Diversos estudios apuntan a los beneficios del calabacín en el tratamiento de los síntomas de la hipertrofia prostática benigna, patología que afecta a la función urinaria y sexual en los hombres.

Inflamación y ácido úrico:

La vitamina C y los carotenoides tienen una función antiinflamatoria en el organismo, y unidos a la gran cantidad de agua que aporta, mejora el control del acido úrico y la función renal.

Consejos:

*Siempre que se puede se consumirá con la piel, bien lavado, para mantener todas sus propiedades.

*Variedades como la amarilla pueden consumirse crudas.

*La flor del calabacín también se come, siendo un manjar pues conserva el sabor del calabacín con la suavidad (y la presencia) de una flor.

*En exceso, el calabacín puede contener gran cantidad de oxalatos.

Pero también queremos dejaros algunas ideas de recetas con el calabacín como protagonista que os ayude a incorporarlo de manera regular en la dieta sin que se vuelva monótona ni aburrida:

–              Espaguetis de calabacín:

Que hoy toca pasta, ¡pues olvídate de los

espaguetis normales!

Corta el calabacín en finas tiras (para los que no tienen tiempo lo venden ya cortado), y rehógalos en la sartén o cuécelos un poco (mejor al vapor) sin dejar que se ablanden demasiado, y listo.

El acompañamiento lo dejamos a tu elección.

–              Tortilla de calabacín y patata:

Ahórrate la mitad de las patatas y échale calabacín, ¡y sin tener que pelarlo! Y si quieres darle algo más de sabor puedes añadirle cebolla, o queso, y estará deliciosa.

–              Lasaña de calabacín:

Volvemos a hacerle la competencia a la pasta, sustituyendo las láminas de la lasaña por el calabacín cortado muy fino. ¿Y el relleno? Al gusto, la tradicional carne picada, o con jamón y champiñones, mas verduras… Incluso se puede prescindir de la bechamel.

–              Pizza vegetal:

Con mucho calabacín, tomate natural, queso, y si quieres proteínas, añádele bacón, o atún.

–              Crema de calabacín:

Un clásico, con calabacín, puerro y un poco de patata, por ejemplo.

–              Calabacín rebozado:

Porque los fritos no siempre tienen que ser malos… Corta el calabacín en rodajas y fríelas con harina y huevo. Un plato muy rico y completo sobre todo para los más pequeños.

–              Pisto de verduras:

Tan solo con calabacín, tomate, cebolla, pimiento verde y rojo tienes un pisto buenísimo, y si tienes berenjena, pues adelante con ella también.

–              Ensalada de calabacín:

Crudo, cortado muy fino o en palitos y acompañado de lo que más te guste: zanahoria, tomatitos, gulas, atún, trocitos de queso, pimiento…

–              Calabacines rellenos.

Otra receta para que los más pequeños se lo coman sin rechistar. Se vacía el calabacín y se rellena de su propia carne con carne picada y queso. Buenísimo.

Y lo que se os ocurra: chips de calabacín, empanadas, salteados de verduras, a la brasa…

Disfrutad de este alimento sano y natural, de todas sus propiedades.

Rafael Gómez y Blasco y Pedro Caro Chanclón. Una Locura Llamada Cocina.

 

Bibliografía:

http://verduras.consumer.es/calabacin/introduccion

http://www.dietas.net/tablas-y-calculadoras/tabla-de-composicion-nutricional-de-los-alimentos/verduras-y-hortalizas/verduras-frescas/calabacin.html

https://www.muyinteresante.es/salud/fotos/beneficios-del-calabacin

http://beoson.info/11-beneficios-de-calabacin-como-es-bueno-y-propiedades

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