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Cinco alimentos que no son lo que realmente dicen ser.

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   La alimentación es y tendría que ser aun mas un tema prioritario para todos los seres vivos, principalmente para el ser humano porque nosotros tenemos la gran capacidad de desarrollar el uso de razón pero el afán de muchas empresas que forman la gran industria alimentaria por aumentar su facturación han conseguido que comer sea mas sencillo que nunca antes pero que conseguir alimentarse correctamente sea mucho mas complicado de lo que debería de ser. La industria alimenticia se lucra a costa de nuestra salud y eso trae como consecuencia la aparición de estos productos análogos.

 

  No siempre sabemos lo que comemos.

 

   El etiquetado en muchos casos es una trampa engañosa dándonos una percepción errónea del producto. Es fundamental leer la letra pequeña y conocer en profundidad de que se trata.

 

  1. La Imitación del Queso.

 

 

 Los quesos análogos llevan varios años en el mercado aunque todo el mundo no es consciente de su existencia pese a seguramente lo habrán probado mas de una vez.

Un queso análogo o imitación de este se compone básicamente una emulsión de una grasa, agua y gel de caseinato. El queso análogo se fabrica a medida del consumidor sin valorar prioritariamente el producto en sí.

 

  Es vendido principalmente en grandes superficies y tiene un precio muy competitivo en comparación al queso tradicional. Este, llamémosle, queso fue desarrollado por Azti-Tecnalia con las principales cualidades de tener grasa vegetal en sustitución de la animal, bajo en colesterol y bajo en sal porque esta se añade en la parte final del proceso consiguiendo medir con mas precisión la cantidad (En elaboraciones de queso tradicional la sal se añade antes.

 

  1. El Jamón York no es Jamón.

 

  Las sospechas sobre este producto son totalmente ciertas y no están desencaminadas de la realidad.

   El consumidor cuando va a comprar este producto piensa en que está consumiendo la carne magra de la pierna trasera del cerdo pero la realidad es muy distinta porque actualmente es un producto totalmente procesado.

 

  Lo que conocemos por Jamón Dulce puede tener hasta un 56% de ingredientes que no se corresponden con lo que nuestra cabeza entiende por jamón, según los datos recogidos por Moisés García Chacón, creador de la web No Más Aditivos.

 

Que es realmente cada uno de los productos denominados “Jamón Cocido” y sus similares del mercado:

 

Nombre Qué es Humedad / proteína Proteínas libres de colágeno (gr/100 gr de producto) Azúcares solubles (gr de glucosa / 100 gr de producto) Almidón (gr glucosa / 100 gr) Proteínas añadidas (gr / 100 gr)
1. Jamón cocido extra Hecho con la pata trasera del cerdo o sus trozos. Sometido a salmuerización, masajeado, reposo y (opcional) moldeado. ≤ 4,13 ≤ 1,5 Sin Sin
2. Paleta cocida extra Hecho con la pata delantera del cerdo o sus trozos. Sometido a salmuerización, masajeado, reposo y (opcio

nal) moldeado.

≤ 4,35 ≤ 1,5 Sin Sin
3. Jamón cocido Hecho con la pata trasera del cerdo o sus trozos. Sometido a salmuerización, masajeado, reposo y (opcional) moldeado. ≥ 14 ≤ 2,0 Sin ≤ 1
4. Paleta cocida Hecho con la pata delantera del cerdo o sus trozos. Sometido a salmuerización, masajeado, reposo y (opcional) moldeado. ≥ 14 ≤ 2,0 Sin ≤ 1
5. Magro de cerdo La descripción legal permite muchas combinaciones: ≥ 13 ≤ 1,5 Sin Sin
6. Fiambre de jamón Lo mismo que el jamón cocido, pero con féculas añadidas (generalmente de patata) en un máximo del 10%. Viene expresado como glucosa. ≥ 14 ≤ 2,0 Sin ≤ 1
7. Fiambre de paleta Lo mismo que la paleta cocida, pero con féculas añadidas (generalmente de patata) en un máximo del 10%. Viene expresado como glucosa. ≥ 14 ≤ 2,0 Sin ≤ 1
8. Fiambre de magro de cerdo Lo mismo que el magro de cerdo cocido, pero con féculas añadidas (generalmente de patata) en un máximo del 10%. Viene expresado como glucosa. ≥ 13 ≤ 1,5 Sin Sin

Source: Real Decreto 474/2014  https://elpais.com/elpais/2017/11/03/buenavida/1509697114_670015.html

 

 

Tenemos que fijarnos muy bien en la letra pequeña de estos productos para conocer que producto estamos cumpliendo porque el etiquetado principal nos puede llevar al error.

 

  1. El surimi, ¿Palitos de Cangrejo?

 

  

   Encontrar los llamados palitos de cangrejo o surimi es habitual en cualquier supermercado o gran superficie cuando hace años atrás era un poco mas difícil de encontrar.

 

    El proceso tradicional de elaboración de este producto fue desarrollado en Japón 900 años atrás y se usa para hacer kamaboko. El proceso de industrialización del surimi fue desarrollado en 1960 por Nishitani Yōsuke del Instituto Pesquero Experimental Hokkaido de Japón para procesar las capturas crecientes de pescado y revitalizar la industria pesquera japonesa. La realidad actual de este producto fuera de Japón es muy distinta aunque según la empresa que la comercialice podemos encontrar siempre distintos niveles de calidad.

 

  Hablamos de palitos de cangrejo o palitos de pescado que tienen un precio de mercado mucho mas bajo, por kilo, que el propio pescado y mas aún que el cangrejo, no tiene ningún sentido hasta que leemos su composición rica en ingredientes totalmente distintos a los que podemos pensar. Lo que ocurre es que en el surimi no hay carne de cangrejo y sólo contiene un 38% de carne de pescado, frente el 62% restante formado por la mezcla de aceite, almidón, azúcar, agua y aroma.

 

  1. Calamar por Pota, un engaño clásico.

  Es bien sabido por todos este engaño en la venta del producto, principalmente en bares y restaurantes que aunque no me guste reconocerlo, es así. También existen otros como con la carne de Kobe, en las salsas de Champagne (o salsas de bebidas caras que nunca se llegan a utilizar sustituyendo por similares de precio competitivo), la carne de buey, etc…

Estoy seguro que este engaño ya lo conocías, así que te voy a explicar como aprender a diferenciarlos:

*Claves para diferenciar entre pota y calamar:

  Lo cierto es que ambos moluscos pueden dar lugar a confusión -incluso también con otros cefalópodos como la sepia, jibia o choco- sobre todo si los apreciamos ya limpios, cortados y congelados en anillas o tubos. Pero hay un detalle inconfundible, su textura y color.

   Por un lado, la pota o calamar gigante presenta un color más morado y oscuro que el rosado del calamar, y por otro, las aletas de la pota son más triangulares y menores, ocupando apenas un tercio de su longitud. En el caso del calamar, las aletas se extienden hasta en dos tercios de su tronco. Pero, además, a la hora de poner a prueba nuestro paladar, enseguida apreciaremos que tanto el sabor de la pota como su textura es más fuerte y algo más dura frente al calamar. Así que, ya sabemos, no toda la diferencia está en el precio, sino también en sus cualidades gastronómicas.

  1. Néctar de frutas, no pienses de zumo.

  Cuando escuchas la palabra: néctar suena como a la esencia de un producto especial, tiene un encanto característico que a oídos del consumidor se hace mas apetecible aun pero cuando hablamos de ella se piensa en esta palabra de una forma casi mística, algo muy distinto de la realidad en el mundo de las bebidas azucaradas. He querido preguntarle a mi gran amiga La Real Academia Española de la Lengua y me ha contestado lo siguiente:

Néctar:

“Del lat. néctar ‘bebida de los dioses’, y este del gr. νέκταρ néktar.

  1. m. Jugo azucarado, producido por los nectarios, que chupan las abejas y otros insectos.
  2. m. Licor deliciosamente suave y gustoso.
  3. m. Mit. Licor suavísimo que estaba destinado al uso y regalo de los dioses.

Real Academia Española.”

 De bebidas de dioses a la bebida industrial que no ha olido la fruta nunca y encima cargada de azúcar que nos encontramos en el supermercado hay una gran diferencia.

¿Y que es realmente esta bebida?

   Según Wikipedia: “Los néctares son básicamente jugos rebajados (o aligerados) con agua. Suelen proceder de diversas frutas y el contenido disuelto en agua depende de las características de la pulpa. El producto se somete primero a una desinfección, a una pasteurización, vigilancia del pH (generalmente por debajo de 4.5) y de azúcares. Para el envasado final del néctar se pueden emplear tanto envases de vidrio como de plástico. El envasado se debe hacer en caliente a una temperatura no menor de 85 grados Celsius, sellándose el envase inmediatamente.

  Los néctares generalmente son elaborados con frutas de pulpa (a diferencia de los zumos propiamente dichos que se elaboran a partir de concentrado) y suelen venir adicionados de carboximetilcelulosa (CMC) a fin de darle una consistencia ligeramente espesa.”

Se me han quitado las ganas de volver a probarlos nunca mas.

 

  Espero que estos puntos te sirvan de ayuda y, desgraciadamente, hay mas productos en el mercado de los que en un futuro os volveré a escribir.

Pedro Zaragoza. Una Locura Llamada Cocina.

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