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El Té

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 El consumo de té y de infusiones se ha ido incrementando a lo largo del tiempo, siendo el té la segunda bebida más consumida del mundo. Aproximadamente dos tercios de la población mundial son consumidores de té.

  El té se define como las hojas jóvenes y las yemas, sanas y limpias, de las distintas especies del género botánico Thea, en buen estado de conservación, convenientemente preparadas para el consumo humano, y poseyendo el aroma y gusto característicos de su variedad y zona de producción.

El té, es por lo tanto, una bebida elaborada a partir de la hoja procesada de Camelia sinensis L., planta cultivada en regiones tropicales y subtropicales.  Los distintos tipos de té se diferencian atendiendo al procesado que se ha llevado a cabo en su elaboración. Los tés negros (fermentado),  oolong (semifermentado), verdes (sin fermentar) y especiales provienen de la misma planta pero debido al diferente procesado que sufren, el sabor el color y el contenido el polifenoles y cafeína es distinto en cada uno de ellos.

 

La infusión de las hojas del té contiene hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y se caracteriza por su contenido en cafeína y compuestos bioactivos que pueden variar dependiendo del tipo de té. Se caracteriza por una alta concentración de compuestos bioactivos de los cuáles, la mayor parte son polifenoles, destacando las catequinas que forman parte del grupo de flavonoides. Se ha postulado que el contenido total de polifenoles del té verde y negro es similar; una media taza de té contiene alrededor de 200 miligramos de flavonoides, pero la biodisponibilidad de estos flavonoides es distinta dependiendo de si es té negro o verde, ya que en el primero se absorben con mayor dificultad.

  Los beneficios asociados al consumo de té incluyen: un menor riesgo de padecer enfermedad cardíaca coronaria y cáncer, y proporciona protección contra las caries dental y la pérdida ósea. Es probable que estos beneficios se relacionen con el alto contenido de polifenoles del té y cómo estos polifenoles son metabolizados.

  Se ha demostrado que el té presenta propiedades antioxidantes y citroprotectoras. Diferentes estudios sugieren que el efecto antioxidante puede ser debido, mayormente, a que los polifenoles del té actúan como quelantes del hierro y del cobre,  impiden su acción prooxidante. Así mismo las catequinas actúan sobre los radicales libres neutralizando especies reactivas de oxígeno y metales de valencia 2+ en estado libre. De modo que el consumo de té puede reducir el daño a las membranas lipídicas, proteínas y ácidos nucleicos. 

 

  El consumo de té se ha relacionado con un menor riesgo o prevalencia de enfermedades cardíacas y existen estudios experimentales que proporcionan evidencias sobre los posibles mecanismos de acción. Distintos autores en estudios in vivo indican que los distintos compuestos bioactivos presentes en el té, principalmente compuestos fenólicos (catequinas), pueden actuar a tres niveles diferentes frente al desarrollo de patologías cardiovasculares. 

 

  • Sobre las LDL: los compuestos del té protegen frente a la ateroesclerosis evitando y retrasando la oxidación de las LDL. 
  • Sobre el metabolismo del colesterol: el té posee un efecto hipocolesterolemiante.
  • A nivel de vasoconstricción: el té tiene un efecto hipotensor debido a que las catequinas producen una inhibición de los vasoconstrictores endógenos que son los tromboxanos, por lo que se disminuye su efecto vasopresor e hipertenso. 

 

En relación al consumo de té y la prevención del cáncer se ha demostrado que los polifenoles del té, dado su potencial antioxidante, actúan protegiendo el ADN humano de los ataques de los radicales libres.

Dada la gran diferencia en la composición entre los diferentes tipos de tés, dependiendo de cuál de ellos se consuma, puede aportar distintas propiedades beneficiosas para la salud. El consumo de té negro posee un efecto protector sobre el desarrollo de la enfermedad de Parkinson y sobre la pérdida de densidad ósea, mientras que el consumo de té verde se ha relacionado con la prevención de padecer cáncer esofágico o de próstata.

 

Los polifenoles predominantes en el té verde y las teaflavinas y tearubiginas presentes en el té negro tienen propiedades antioxidantes. Estas sustancias químicas, tienen una considerable actividad captadora de los radicales libres, y pueden proteger a las células de sufrir daños en el ADN causados por las especies reactivas al oxígeno. Se ha demostrado en estudios de laboratorio y en estudios con animales que los polifenolesdel té también inhiben la proliferación celular en los tumores y causan apoptosis. Además se ha observado, que las catequinas del té inhiben la angiogénesis y el grado de invasión de las células del tumor. También, los polifenoles del té pueden proteger contra el daño causado por la radiación ultravioleta B y es posible que puedan modular el funcionamiento del sistema inmunitario. Es más, se ha demostrado que el té verde activa enzimas encargadas del proceso de desintoxicación, como la glutatión S-transferasa y la quinona reductasa que pueden ayudar a proteger contra la formación de tumores. 

Si bien muchos de los potenciales efectos beneficiosos del té se han atribuido a la actividad antioxidante de los polifenoles, aun no se ha determinado cual es el mecanismo precisos por el cual el té podría ayudar a prevenir el cáncer. 

Además té verde posee propiedades protectoras sobre el sistema cardiovascular y reducción del riesgo de ictus; y además presenta un efecto beneficioso sobre la diabetes tipo 2 y favorece la pérdida de peso. Así mismo la ingesta de té verde se ha asociado inversamente con el desarrollo y progresión de la ateroesclerosis y preserva y mejora el funcionamiento arterial y endotelial. 

 

Rafael Gómez y Blasco y  Claudia Maestri.

 

 

 

Bibliografía: 

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