, , MICRONUTRIENTES DE MODA: EL ZINC
frutos secos zink

 Si preguntas a la gente sobre que creen que es una alimentación sana, todos recurrirán a términos como “variada”, “equilibrada”… Algunos seguramente te digan que tiene que tener un aporte proporcionado de hidratos, proteínas y grasas, pero muy pocos pensarán en los micronutrientes como parte esencial de una dieta sana y equilibrada.

 Los micronutrientes no aportan casi energía, sin embargo forman una parte de colaboración esencial para que el metabolismo funcione. Esta es la causa principal por la que siempre se aconseja una dieta variada, donde entran en juego todos los alimentos posibles, con el objetivo de aportar el mayor número de micronutrientes posibles y en las cantidades precisas.

 Hay un gran número de micronutrientes a los cuales se les puede dedicar hojas y hojas para explicar cómo funcionan, que aportan al organismo, en que alimentos se pueden encontrar, etc. Sin embargo, hoy el micronutriente en el que nos centraremos es en uno tan importante como el Zinc.

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¿Qué es el zinc?

 

El zinc es un oligoelemento que se encuentra en plantas y alimentos y que en nuestro organismo existe en cada célula, siendo, de hecho, el segundo mineral más abundante en nuestro organismo, siempre por detrás del hierro. Es por lo tanto un nutriente esencial en nuestro sistema, es decir, que nuestro sistema no puede sintetizarlo y necesita ser introducido mediante la dieta. Sin embargo, no es hasta 1869 cuando se comienza a considerar el zinc como un nutriente esencial en un sistema biológico. En 1956 se tienen las primeras referencias de estudios del zinc en el organismo humano, concretamente en un estudio con pacientes cirróticos, y en 1963 se considera el zinc por primera vez como un nutriente esencial en el organismo humano. Hoy se considera un elemento central en la salud pública, siendo un factor clave en nuestra fisiología y salud.

¿Dónde se localiza y en qué cantidad?

 Como ya se ha dicho anteriormente, el zinc se presenta en cada célula, sin embargo son el músculo esquelético y el hueso los que contienen prácticamente el 90 % del zinc presente en el organismo. En total la cantidad de zinc en el cuerpo está entre 1,5 – 2 g, y normalmente en cantidades poco variables a no ser que hablemos del hueso, donde las cantidades pueden variar más.

  En el cuerpo humano no poseemos una zona anatómica específica de reserva de zinc que pueda liberarlo en caso de déficit o almacenarlo en caso de exceso en función de las variaciones de la dieta.

 

Funciones del Zinc en el organismo

Hasta ahora hemos visto que el Zinc es un micronutriente, y que además es esencial, pero

¿Para qué lo necesita nuestro organismo?

Podemos decir que de manera general sus funciones se dividen en tres:

– Catalítica

– Estructural

– Reguladora

El zinc actúa como cofactor de unas 300 enzimas distintas, principalmente aumentando la velocidad en reacciones del metabolismo energético y de los hidratos de carbono, de

biosíntesis y degradación de proteínas, transporte de CO2, síntesis de ácidos nucleicos, etc. De esta forma si hay un déficit de Zn, lo que ocurrirá es que la velocidad de alguna de estas

reacciones se reducirá hasta que los niveles de Zn vuelvan a la normalidad.

 ensalada zink

  En otros casos en lugar de aumentar la velocidad de la reacción, el zinc tendrá una función estructural estabilizando la estructura de las enzimas, para darles una forma denominada “dedos de zinc”. En este estado las enzimas se unen al DNA para la transcripción y expresión génica. Otras funciones estructurales en las que participa el zinc son el mantenimiento de la membrana celular, la síntesis de proteínas o la división celular.

 

 Por otro lado se conoce que el Zinc tiene una gran repercusión en diferentes aspectos fisiológicos del organismo, como por ejemplo en la fertilidad, la reproducción o el sistema inmune.

¿Cuáles son las principales fuentes de zinc en la dieta y que factores afectan a su biodisponibilidad?

  Sabemos por lo tanto que el zinc es un micronutriente esencial, y que por tanto nos veremos obligados a introducirlo mediante la dieta, también que es necesario para las enzimas y que desarrolla importantes funciones fisiológicas, pero ¿con qué alimentos podemos aportar a nuestro organismo el zinc que necesitamos?

  El zinc está ampliamente distribuido tanto en alimentos como en bebidas, sin embargo, en cantidades por lo general bastante bajas. Se puede decir que los alimentos marítimos, principalmente los mariscos, son los que más cantidad de zinc poseen, seguidos de las carnes rojas, los lácteos y sus derivados y los huevos. Por el contrario los vegetales son fuentes muy pobres de zinc (a excepción de las legumbres). La principal causa de pérdida de zinc se da durante el procesado de los alimentos. En el caso de los cereales refinados las pérdidas pueden ser desde un 20 al 80%, por lo que en el caso de las personas vegetarianas habrá que tener un especial cuidado, ya que serán los cereales su principal fuente de zinc.

La biodisponibilidad del zinc dependerá de diversos factores. Siempre está asociado a proteínas y ácidos nucleicos, sin embargo, cuando proviene de los vegetales su biodisponibilidad será menor ya que hay presentes fitatos, que quelan minerales los cuales pasarán directamente al tracto gastrointestinal sin ser absorbidos. Además, varios estudios indican que con un consumo excesivo de calcio puede verse reducida la absorción del zinc.

Por último, como hemos dicho, el zinc va ligado a proteínas, que además mejoran su absorción, especialmente las de origen animal, mientras que la proteína caseína inhibe su absorción.

 

Ingesta diaria recomendada de zinc

Las IDR, elaboradas según el criterio de comités nacionales e internacionales, se definen como la cantidad de un determinado nutriente que debe ser consumido para cubrir las necesidades de la mayoría de las personas. Esto quiere decir que por lo general serán cifras superiores a las necesidades reales. En el caso del zinc, las necesidades están desarrolladas en función del

sexo, edad y situación fisiológica (embarazo y lactancia). La IDR de zinc se realiza calculando las pérdidas endógenas de zinc y teniendo en cuenta que no se absorberá todo; las pérdidas se sitúan entre 1,3 y 4,6 mg/día.articulo de zink

Déficit de zinc

¿Qué ocurrirá si no aportamos el zinc suficiente en la dieta y ocasionamos un déficit en nuestro organismo?

 Primero decir que el déficit puede provenir, aparte de la dieta de un fallo en el metabolismo, alteración de sus funciones bioquímicas o incluso de las tres combinadas, y estos fallos pueden ocasionar un déficit leve, moderado o severo, con síntomas que pueden ir desde pérdidas fecales, retraso en el crecimiento, problemas en el sistema inmune hasta la muerte.

 Las manifestaciones principales son dermatitis, alopecia, alteraciones en el sentido del gusto, anorexia, retraso en la cicatrización de las heridas, alteraciones inmunológicas y disminución de los niveles de fosfatasas alcalinas. La disminución de estas últimas está estrechamente relacionada con el padecimiento de esquizofrenia.

 Además alteraciones en la homeostasis del zinc se relacionan con aparición de enfermedades neurológicas como el Parkinson, Alzheimer, isquemias cerebrales…

 Las carencias de zinc causadas por defectos congénitos de la capacidad de absorción intestinal, dan lugar a lesiones cutáneas, diarreas, pérdidas de cabello, conjuntivitis, fotofobia, irritabilidad, temblores y ataxia ocasional. Por último la suplementación con zinc podrán suministrarse teniendo en cuenta como está el zinc en el organismo, el estado de salud y los requerimientos personales del paciente en cuestión, y siempre teniendo en cuenta si esta suplementación reducirá alguna de las manifestaciones clínicas antes nombradas.

 

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Dr. Rafael Gómez y Blasco, director del Grupo Euroclínica

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